Tanteo la verdad con manos de herrumbre y ceguera. A quién creer si vivo en la simpleza y en la ignorancia. Me pregunto a solas: ¿Por qué seré tan confiado a la hora de hablar y engatusarme? Siempre me arrepiento del poco valor de mis palabras al buscar la verdad tras las esquinas.
Yo creía que con el fundamentalismo que caracterizaba mis ideas llevaría a la gente por buen camino, sin embargo, de nada sirve ver la viga en el ojo ajeno, sobre todo cuando otra, más pesada que de costumbre, te acusa con certeza que liarse en la lucha de las almas requiere no liarse entre ellas y sus palabras.
Dormir, necesito dormir e intentar aclarar las ideas. Esto lo escribo para tí, en las dudas y eso que se llama amor de desconfianza. Amores que se hablan con burdas mentiras al oído, son amores falsos.