Licencia Creative Commons
Hojas al vuelo por Máximo Silencio se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Basada en una obra en hojasalvuelo.blogspot.com.
Mostrando entradas con la etiqueta Diario de un espíritu encarnado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diario de un espíritu encarnado. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de marzo de 2011

Lo único que me queda.

"La isla Lacroix Rouen efecto de niebla"

La isla Lacroix Rouen efecto de niebla
Camille Pisarro

Diabolus in cementum

¡Si nuestro mundo
fuera la ciudad
de la eterna lluvia,
de la eterna niebla,
de las noches cerradas,
de las conspiraciones,
y que eso fuera siempre
el pulso del asfalto...!
Si al levantarme
en esa oscuridad perpetua
pudiera besarte,
el infierno no sería infierno,
y el dolor la paradoja
que necesita el corazón inerte
del cemento que sostiene
nuestro mundo.

lunes, 3 de enero de 2011

El abrazo del humo

El humo
Cvronte Stigio

El amor de mi vida
es la mentira.
Es dulce, delicada, solitaria.
Aunque sea la inevitable cobardía
poética nocturna,
nuestro romance no se apaga.
Su luz perpetua es sangre 
surgida del asfalto,
aunque marrón y volátil,
como el humo.

viernes, 15 de octubre de 2010

La voz de un profeta pagano.

Enseñar a necios es como pegar tiestos rotos;
hablar a quien no escucha,
como despertar a alguien de un sueño profundo.
Quien razona con un necio razona con uno dormido;
al terminar le dirá: "¿Qué pasa?"
Por un difunto, llora, pues le falta la luz;
por un necio, llora, pues le falta la inteligencia.
Por un muerto, llora con mesura, pues ya descansó,
pero peor que la muerte es la vida del necio.
El luto por un difunto son siete días,
pero por un necio e impío, todos los días de su vida.
No hables demasiado con un necio,
ni andes en compañía de un insensato.
Guárdate de él, para no tener disgustos,
y no te manchará al rozarle.
Aléjate de él y hallarás descanso,
y no te aburrirá su necedad.
¿Hay algo más pesado que el plomo?
¿Cuál es su nombre, sino "el necio"?
Arena, sal y bola de hierro son más fáciles de llevar...


...................[Eclesiástico 22, 7-18]


Habitualmente encuentro algún poema o algún detalle que me llama la atención en Rayos y Truenos. Esta vez, ha sido unos versos del Eclesiástico, que al leerlos me han conmocionado. Por una parte me han producido intenso placer leerlos, sobre todo por la soberbia propia de aquel que se considera que posee verdades innegables; y por otra parte he sentido miedo, terror a ser como el necio que describe. Pero no es demasiado relevante como me sienta yo, o si debo hacer examen de conciencia respecto a mi actitud interior. Me ha llamado la atención sobre todo, porque cada vez que leo a Platón, en esos primeros diálogos  de juventud, me parece que lo que cita de su maestro Sócrates refleja verdadera inspiración de Apolo, de ese Dios de rectitud que le encomendó destruir la rigidez del dogmático y la flexible cobardía del sofista. 

Y en mis cavilaciones desesperadas, extrañas y que rozan el límite de lo absurdo, me pregunto si esa «voz profética dentro de mí, proveniente de un poder superior» fuera realmente la voz de nuestra cultura cristiana. Suenan de tal modo las convicciones de este filósofo, que me invita a plantearme si puede haberse visto influido por la inspiración divina. Porque si atendemos al profundo sentido de la necedad, que da el poema citado al comienzo, daremos cuenta que habla con el mismo tono que cuando se sucedían las condenas de Sócrates a la ignoracia. Recordemos, tal y como, de forma negativa, analizó Nietzsche, Sócrates supuso el síntoma de cambio cultural, de paso a la vida mesurada, al abrazo de nuestra historia humana particular con el poder de la moderación, de la templanza.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Siempre clásico, siempre antiguo

Ciertamente, se podría decir de mí que soy gran partidario de Jorge Manrique. Siempre, como un extraño sendero obligado por mi corazón, he tenido admiración por lo pasado. Mis chalecos de cuando niño; los zapatos gastados que compre hace dos años; la maleta de hace tres cursos; Frank Sinatra y la música clásica; mi amor al ideal medieval; mi amor al mundo griego, tanto artístico y filosófico como vital... Y tengo 17 años.

Y ya expliqué, porque profeso tanto odio a esta modernidad en aquella entrada "El Monstruo de la Edad Contemporánea" Sin embargo, la cuestión va mucho más allá. Temo al futuro. Lo temo profundamente. Y no me aterra por mí, por mi devenir en el breve lapso temporal que me pertenece en esta larga línea del tiempo, sino por el futuro de la cultura. Soy el prototipo del conservador radical, lo sé, porque no defiendo los valores de nuestro antepasados, sino que defiendo la totalidad del cosmos clásico. Y en este descorazonador sentimiento hay también un poco de soberbia y desconfianza.

Mi ser está profundamente dividido entre mi razón, que aboga por avanzar junto al mundo, y mi mundo sensible, que me pide, me ruega profundamente que no deje de amar a nuestro pasado. Y ese mundo interior envidia, se ha vuelto malhumorado contra los adultos, los mayores, los libros de historia... porque ellos, con derecho o sin él, han vivido aquellos tiempos sagrados para mí. 


¡Maldito tiempo que pasa. Maldita eternidad que no llega!

sábado, 9 de octubre de 2010

Poesía, Política y Filosofía

Los que me conocéis, sabéis muy bien como me atrae la política. Me encanta la lucha por el poder responsable, la batalla por lograr políticos que sean honrados... Sin embargo, no solo no me satisface pensar en ella, sino que me "duele" (literalmente lo digo) hablar de política. El alma, tras las largas conversaciones con mi razón y mis sentimientos, se agota. No puede sentirse a gusto en un mundo donde el problema político parece tan sencillo y sin embargo toma una complejidad cargante, anti poética, anti filosófica, deshumanizada.





Hablamos de Zapatero, Rajoy, Llamazares, Rosa Díez, Franco... y toda la cohorte de políticos que ha habido y quedan por haber, y sin embargo, o por lo menos yo lo noto así, intuyo que todo en el poder se convierte en una broma de mal gusto, en una tomadura de pelo que llega a ser pesada. En cierto modo, cuando me pongo a contemplar un cuadro de arte contemporáneo, veo ciertamente el mismo tipo de engaño (¡Cuidado! No todo el arte contemporáneo es malo y engañoso, permítanme generalizar). 

Cuando vemos una cuerda colgada del techo y nos proclaman que eso es un arte cool, moderno, con un sentimentalismo que refleja la angustia del artista... pensamos para nuestros adentros que todo eso es una nube de evasivas sin fundamentos a una realidad sencilla y simple. El arte está no solo para el que lo hace, sino para el que lo ve, y si el que lo contempla se queda a ciegas completamente, juzgo, seguramente mal, que no es arte, es un intento de sentimentalismo, poesía barata. La política, en estos últimos tiempos se comporta igual. Nos han presentado una cuerda que asoma progreso, catástrofe, cambio climático, matrimonio homosexual, igualdad entre hombres y mujeres, dignidad humana... Realidad respetables, algunas deleznables, otras dignas de defensa, pero en el contexto en el que se presentan, muestran la simple evasiva. Y no me refiero a que los políticos quieran amasar el poder, que es claro, sino que en todas esas ambiciones, despechos y verdaderas intenciones no hay significado. El hombre en cierto modo ha perdido no solo el sentido de su vida, sino la definición de sí mismo.

Me duele el alma por ello, y lo intento, intento reanimar mi definición, mi palabra, mi adjetivo vital, y no lo encuentro. Y busco en la poesía, y en la verdad universal de la filosofía... Y no encuentro la sintaxis de mi alma. 

viernes, 3 de septiembre de 2010

Existir como experiencia emocionante




Caminante sobre un mar de nubes
Caspar David Friedrich



La vida es un regalo. No sé por qué, pero intuyo que es un presente que viene de lo alto. Me parece impresionante que yo pueda ver el mundo, pueda oír la melodía de lo real, pueda soñar... simplemente porque soy consciente de mi mismo. "Cogito ergo sum" no significa que Pensamiento autoconsciente sea origen o causa de nuestras sensaciones, sino que todas esas experiencias son posibles porque existo, y soy consciente de que existo porque pienso. Aquellos que opinen que la vida es algo sencillo y poco colorido, que la rutina no posee su intrincada parte de misterio... están profundamente equivocados. Sentir, reflexionar, querer... es un hito. Somos, y eso, aunque parezca evidente y sencillo, es impresionante.

sábado, 2 de enero de 2010

Diario de un espíritu encarnado (V)


El cielo estaba encapotado. Destilaba melancolía tras su manto de frío y otoño. Los árboles se mecían en un sinuoso baile de primavera perdida. Las miradas se perdían en el latir cansado del gris callejero que dormía en las esquinas.

Se despertaba enero con el ulular del viento, de un viento que acariciaba la tierra con sus etéreas manos de fuego helado. Resonaban los pasos, resonaba el dormitar del ruido en los oídos, resonaba el estruendo del silencio en la mañana.

En medio de aquella sencillez y silencio brotaba la estridencia del cemento y el retumbar sórdido de los altavoces. Un centro comercial cuyo agitar, desmembraba con fugacidad la hermosura de la soledad hiriente. Personas que subían y bajaban las escaleras, personas que compraban, personas y muchas bolsas amontonadas en carros y en las manos. Lucían en ellas emblemas diversos, símbolos y colores cual menos exótico me sorprendía. A pesar de todo se oía todavía el discurrir de las hojas al caerse, los pasos silenciosos de los ángeles de aire, se oía hasta el último detalle de la vida y la muerte en el grisáceo lienzo que dormitaba.

Y es que el voluptuoso sonido de las voces se tornaba como un mazo y más los rostros demacrados de la tristeza de ignorarlo todo reflejado en sus pómulos risueños, en sus ojos enmarañados y en sus comisuras de rojo y carmín. Caminaban con soltura y sin embargo una vejez de aspecto moribundo se agolpaba en su olor de hollín y carbón quemado.

Sensiblería adolescente y generalidad, lo que hay tras mis palabras, pero me imagino que algunas palabras serán ciertas. Aunque en el cauce humano de las avenidas no solo se agolpaba la pesadilla juvenil de la ignorancia y la incomprensión. Dormitaba en las expresiones, en las caras, en los hombres y en sus rostros la sangre de vidas diferentes, vidas que se alejaban de la corteza de la piel y sus engaños.

Generalizar es fácil, es muy fácil pensar que el mundo se derrumba en una utopía que se ha tornado desesperación, es fácil llorar por algo que importa muy poco… Hoy lamento su ignorancia, y lamento la mía y lamento todas las lágrimas del mundo. Lamento la oscuridad que se sopesa en todo lo sensible. Podredumbre tras los sauces dolorosos. Alguien dijo una vez que la oscuridad es más espesa antes del resplandor, esperemos que sea así pues si no, nos quedará la vida en el silencio, en la ceguera más profunda, en la ignorancia más desalentadora, en la soledad del hombre con el hombre, en el anhelo que muere en el silencio como latigazo del dolor.

Lienzo: El puento de Zolotukhin Ilya

domingo, 6 de diciembre de 2009

Diario de un espíritu encarnado (IV)

-
Se levanta un rubor grana a este diciembre de hielo y desierto. El arpa y el cielo y el mundo marcharon olvidando a la oscuridad rezagada y solitaria. Surgen pequeños susurros de fuego de la chimenea. Las lenguas de bermellón consumen a los troncos en brasas y sueño... Muerdo un poco de chocalate a la vez que olvido por un instante el repicar de las campanas que recuerdan los instantes ya muertos de la poesía en mis palabras.


La primavera vestía
tu alma de clavel mullido,
y aquel otoño invernal
de lágrimas y de olvidos

Anciano que te escondes
junto al mar, junto a la nieve,
anciano-poeta-sueño, que
con mis tristezas duermes.

Anciano, pastel sobre papel. Javier Varela Guillot

sábado, 7 de noviembre de 2009

Diario de un espíritu encarnado (III)




Cuánto dolor tras el rojo y el violeta de los haces moribundos del arco iris. Suena la esperanza en las canciones, pero se derrumba con los mirlos que husmean en el asfalto sucio. Escucho con nitidez como las suelas de mis zapatos, y los tuyos, y los suyos caen en cansancio sobre el suelo. Muecas de felicidad, enfado, tristeza en las caras de los periodistas. Y el tiempo que se hace largo en cada detalle, y el tiempo que va muriéndose conmigo... Pesados, muy pesados se hacen los segundos, los minutos, los relojes que hablan en un tictac extraño, eterno, fugaz y complejo...



Siento como la calle, como el verdor del campo, como el marrón y gris de las aceras, los eternos cimientos de la Giralda, la muerte vestida de calle grita a mis adentros con furia... Pero nunca me abandonan del todo en la oscuridad de los otoños. Es curioso hasta donde llega la lealtad a su prisionero.

Todo esto trae el extraño placer de sentirse torturado por las nubes, con su aliento de humedad, que refresca mis manos y mis pies. Amor u odio, ser o no ser, otoño o primavera...

_____________________________________
Óleo sobre tela de Mario Rawski
_____________________________________

viernes, 30 de octubre de 2009

Diario de un espíritu encarnado (II)




Barrotes en las calles, barrotes que se han erigido de la muerte y el dolor, barrotes en el alma eterna de los grises edificios... Canciones melancólicas, adolescentes con auriculares de libertad sonada y amorcillos falsos de besos en las esquinas que deslucen por la saliva y por la iracundia. Y voy caminando lentamente con la sangre que se hacina moribunda, caminando por caminos que se escriben con demasiado anhelo para ser andados, el mundo pide quietud entre el ruido, entre los pasos estruendosos que marcamos en el suelo...


Solía besar a las esquinas y las farolas del estruendo; solía llorar con ellas entre el suspiro entrecortado de tristeza; solía amar a las calles que parecían vivas... Ahora, cuando deseo compasión de ellas, doy cuenta la esclavitud a la que nos vemos sometidos; doy cuenta que las aceras desangran su alma amortajada.

Prostitutas, demonios que susurran y poetas avinagrados son los santos de la tarde... La perla corroída por el aire: el cuchillo que extenúa a la tierra y al cemento que decora la colmena de princesas consentidas.

La corrupción de lo óptimo engendra lo pésimo


Pintura del Artista Pintor Ernest Descals Pujol, Manresa ( Barcelona) 1956

viernes, 23 de octubre de 2009

Diario de un espíritu encarnado



Una semana algo melancólica pero mágica al fin y al cabo. Oscuridad en la madrugada húmeda de octubre. Son las siete de la mañana y las legañas inundan mis ojos entreabiertos. Me acomodo entre las sábanas de blanco suave y unas voces claman levantarse. Al mediodía se exasperan los nervios por los exámenes y por la noche crujen los tobillos de improvisto. Han sido días en que las lágrimas del cielo han colmado nuestros vasos en la tierra...

Enterarse de una mala noticia el lunes, por la mañana temprano, es un crimen del destino doloroso. Observar como unos niños, de pocos años menos, se han corrompido en el abismo, observar como los cipreses balancean sus ramas anunciando la tristeza que ondea ya en el viento...

La magia no son palabrejas de ficción mal inventadas sino que embauca todo en la tristeza de los lunes y los catarros de los viernes... Nadie espera otra cosa de este mundo, solo los locos creen que la vida anda entre los sueños de sol y luna del ocaso. La
vida es día o noche. El ocaso: un burdo engaño del mundo adormilado...
_____________________________________
Pintura de Ernest Descals
_____________________________________

Lo siento...

*I amar prestar aen (El Mundo ha cambiado)
Han mathon ne nen (Lo siento en el agua)
Han mathon ne chae (Lo siento en la tierra)
A han noston ned gwilith (Lo huelo en el aire)