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viernes, 18 de junio de 2010

A la vuelta de los exámenes con las mujeres...


Siento haber faltado a mi cita en el blog estos días pero los exámenes me reclamaban.

No entiendo porque la relación de amar a las mujeres debe ser simplemente un amor carnal, no entiendo porque un sacerdote, un esposo... no puede hablar de las mujeres en general como una de más grandes bellezas poéticas creadas, expulsadas de la nada a la vista de los ojos de los hombres. Que más hermoso que una mirada de una mujer, sea gruesa, delgada, con caderas anchas, embarazada, con carácter insoportable, con crueldad infinita, con el instinto de la muerte afianzado en su corazón... Que más bello, a pesar de las fealdades del alma, que una mujer, que es cáliz de fecundidad, ser humano, imagen de la sensualidad en el eros, que es criatura vivificada en una imagen de pureza, por lo menos aparente.


Y es que me he dado cuenta que aquel refrán tan antiguo que declama "Las apariencias engañan" es falso. La verdadera apariencia de lo femenino es el reflejo de la verdad interior, porque la belleza no es algo que se atesore en lo oculto de la esencia de las cosas, sino que es un sello que trasciende a la estética. He aprendido, en un fogonazo de luz, que la mujer como idea poética, es en realidad universal, implícita hasta en aquellas donde la maldad se vuelve inaprensible.

sábado, 22 de mayo de 2010

La belleza, memoria de la resurrección.

Pavel Florenskij

Tomando el título de esta entrada, prestado de la tesis que recién he adquirido de Francisco José López Sáez, sobre el teólogo ruso: Pavel Florenskij, comienzo una breve crónica sobre la presentación del N.22 de la Revista Númenor.

¡FUE GENIAL!

El conferenciante, ya mencionado al principio, dio una clase magistral sobre el desconocido Da Vinci ruso. Habló de su vida, como fuente de su pensamiento filosófico; hablo del icono, de su concepción de la palabra... recubriendo una hora de cultura de belleza. Tras el acto, se siguieron algunas preguntas y posteriormente nos salimos a la C/ San Fernando, donde todos los asistentes se tomaron algún refrigerio para reponer fuerzas del calor prematuro de primavera. 

En la terraza donde nos sentamos estuvieron Fidel Villegas, Rocío Arana, Cerero, Paco Gallardo... y entre todos estuvimos hablando de los misterios que quedaron en el tintero, tales como la cultura de la muerte (no es clave política sino filosófica); la tesis de Rocío sobre Calderón de la Barca, además de un recital que participó entre feministas... Una velada que para mí se acabó a las 22'30, cuando los autobuses comenzaron mostrar su impaciencia.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Metafísica. Libro IV. A la luz de los clásicos.



He de reconocer que por mucho que me apasione la filosofía, "Metafísica" de Aristóteles es un libro que al empezar parece tener una naturaleza plomiza y oscura. He recorrido su primer centenar con un sentimiento de obligación que no poseía sentido alguno. A pesar de todo, y seguro que no son avatares del destino ni del azar, llegué a su libro IV. Es aquí donde la fascinación hacia lo evidente abrió mi alma hacia este filósofo universalmente conocido. 

Recorrer la evidencia del principio de no contradicción, por el cual nada puede ser y no-ser al mismo tiempo, el principio de tercero excluso, que muestra con garbo la lógica aristotélica... todo esto, en un conglomerado de sensaciones extrañas ante el saber, han fascinado al asombro. Y es que este pensador planteaba en su tiempo interrogantes aparentemente absurdos para nuestro tiempo, pero que resultan, al leerlos del modo en que los plantea, unos pensamientos que pueden resultar especialmente escondidos. No pretendo aquí hacer un comentario filosófico, ni exponer mi opinión metodológica al respecto, sobre todo porque carezco de esa capacidad, al menos con el rigor que se requiere. La idea no es Aristóteles, sino más profunda si cabe.

Los clásicos, tanto en materia de ensayística como en literatura, poseen una fuerza vital extraordinaria. Su problema es la dificultad de leerlos y comprender su vocabulario, o incluso, los temas que adornan el corazón de luz que entraña... sin embargo, el poder de estos dan vida y purifican nuestra mente. Leer a Platón, a Aristóteles, a Sófocles, a Cicerón, a Séneca, a S.Agustín, a los Evangelistas, a Santo Tomás, a Dante, a Garcilaso, a San Juan de la Cruz, a Manrique, a Quevedo, a Lope de Vega, a Góngora, a Cervantes... pertenece a un nivel elevado, pero, si a pesar de todo conseguimos liberar nuestras mentes de la comodidad, encontraremos algo verdaderamente humano en las páginas de un libro. 

Un buen libro humaniza, un clásico te descubre lo que es la humanidad; que es ser humano como sustancia primera y segunda, individualmente y en colectivamente. Leer, es una actividad, que a la luz de las grandes obras de género universal, permiten vislumbrar aquellas cuestiones, preocupaciones, tendencias, defectos sobre la vida humana. Constituyen un tesoro de  alcance verdaderamente metafísico, aún sin hablar específicamente de ello en su totalidad. Revelan aquellos principios humanos que se reflejan en el universo, y es que no debemos olvidar aquella frase: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza"

sábado, 15 de mayo de 2010

IX Encuentro poético de otoño (II)


Ayer tuvo lugar la presentación del vigesimotercer número de la Revista Númenor. Esta publicación sigue la linea de los números anteriores, con una primera parte en el que se publican poemas de poetas jóvenes y poetas consagrados. Tras esto se sitúan algunas novedades, como la introducción de dos epistolarios: uno entre el gaditano Javier Navascués y Marco Denevi; el segundo entre José Antonio Peñalosa y Ángel Cadelo. También habría que destacar los relatos-prosas-poéticas, algo extraño pero verdaderamente bello en su clave literaria, escritas por Javier Navascués.

La mesa estuvo presidida por Fundación Cultural Andaluza, Fundación Madarriaga y la Revista Númenor. Representando a la revista estaba el poeta Pablo Moreno Prieto. Pablo hizo una presentación muy acertada sobre la revista, dando agradecimientos a los promotores de los IX Encuentros Poéticos de Otoño, presentando a sus autores, dando un breve comentario sobre el espíritu de la revista y con tono de humor que hicieron reír a los espectadores. Tras esto dio paso a los poetas (Alberto Carpio, Francisco Gallardo, Juan José Fernández Cerero, Joaquín Moreno, Pablo Moreno y José María Jurado), que nos regalaron cinco minutos cada uno de sus versos y textos de la revista o ineditos todavía.

En este acto de poesía estuvieron presentes los poetas Rocío Arana, Enrique Martín Díez... Todos ellos, tras el encuentro fueron a tomar unas cervezas en la Avenida de San Fernando. Fue una velada poética en la que se hablo de poesía, cristianismo (Entre Alberto y Rocío) y no sé cuantas cosas más que hicieron de esa tarde-noche algo verdaderamente literario.


jueves, 13 de mayo de 2010

Poética filosófica. Primeros Poemas de Fernando Arenas.

 (Omitan los dos primeros párrafos si les parecen pesados. Comentario obligatorio por parte vuestra) 


 Ciertamente, la poesía no es un borbotón que en el acto se convierta en gema esculpida. La poesía es potencia, es un proyecto humano de salvación, es la palabra, hecha belleza y recurso literario, con objeto de unificar el espíritu del hombre, con el mundo que le rodea. Trasladar el ideal abstracto, hacia el mundo concreto. En una postura Florenskiana, la poesía es una forma del idealismo concreto, de la mística de lo cotidiano, es en verdad un  nexo entre lo trascendente  y lo humano, un nexo labrado por el hombre, pero que es don de misteriosos designios.


Rechazo las ideas de Pavel Florenkij respecto al número, por lo menos en su concepción como forma y símbolo, porque es en su concepto de abstracción donde precisamente toma el número significado, no como una procedencia etérea. La poesía si que sin embargo cumple esa labor de forma y símbolo, pues en la lírica, el sentido no está en la dimensión técnica, o en la laboriosidad de las imágenes, sino que es transmisión arbitraria, (signo lingüístico),  de la realidad profunda, pero que consigue misteriosamente ascender hacia la dimensión icónica, es decir, hacia la correspondencia de la realidad ideal y la concreta.


Tras haber enunciado mi aburrida poética que rezuma a metafísica, pasemos a lo concreto, o lo real, a lo comprensible por toda mente con un mínimo de sensibilidad. Todo poeta tiene un comienzo. Y todo poeta tiene un proceso. Esta evidencia enmarcada en la reflexión anterior es más que evidente, y además, no necesita de las florituras que, a pesar de todo he mantenido, con mi afán teorético. En cierto modo la poesía es inexplicable y sus origenes en una persona, causan estragos en el corazón, lo digo por experiencia. Este sentimiento, que pasa inadvertido, pero que quema en holocausto la frivolidad, (a no ser que conviertas a esta en un amasijo de versos), lo está comenzando a  sentir mi buen amigo Fernando Arenas.


Consciente de que tiene que mejorar, me propuso ponerlo en mi blog, junto a un comentario, que se ha tornado reflexión. Y en cierto modo lo he querido así. Tengo alma de poetólogo. Esta ciencia que estudia las consecuencias en una persona del galopar destructor y armonizador (paradoja curiosa) de las estrofas. Dad vuestra opinión si queréis. Contestaré en su nombre. Pero esta vez, que proliferen los comentarios.



INFIERNO

Oscuridad.
Silencio.
Pena.
Nunca más veré
La luz de tu rostro.



¿TODAVÍA ESTÁS MUERTO?

Ojos cerrados
Y piel blanca.
Frío tacto y
Pulso cortado.
¿Todavía estás muerto?
  

UNA NOCHE PERDIDA

Un piano en silencio.
Olor a tabaco y cerveza.
Pastillas de colores
Tiradas por el suelo.


OJOS VERDES

Estoy subido a una peña.
Suena el caer del agua
Y el canto de los pájaros.
Respiro el aire del bosque
Antes de saltar a mí destino.


I

Luces de colores,
Risas y alegría.
De repente:
Oscuridad asfixiante,
Llantos y tristezas.

Lo siento...

*I amar prestar aen (El Mundo ha cambiado)
Han mathon ne nen (Lo siento en el agua)
Han mathon ne chae (Lo siento en la tierra)
A han noston ned gwilith (Lo huelo en el aire)