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domingo, 28 de agosto de 2011

viernes, 26 de agosto de 2011

La espada de la fe contra el paganismo.

A estas horas de la noche, antes de cenar, se me ha ocurrido cerrar esta serie de entradas sobre la JMJ hablando del gran testimonio que nos ofrece Santa Mónica y San Agustín, ya que el santoral da a este día la labor especial de recordarnos a estos santos.

San Agustín de Hipona
San Agustín es fundamental para comprender el pensamiento cristiano en sus orígenes. Sin embargo, es todavía más atractiva su vida y conversión, que nos muestra un ejemplo actual de como una vida en el pecado, alejada de Dios... puede cambiar hacia el camino de la virtud. Todavía recuerdo cuando Fidel Villegas, mi maestro en las letras, me regalo las Confesiones. Un pequeño libro de pastas azules, traducido por Pedro Antonio Urbina, que a cada página se mostraba como una obra filosófica de alto rango y a su vez una enseñanza sobre los bajos fondos de la moral. Y es que Agustín de Hipona, sin la aureola, fue uno más en la pervertida sociedad pagana del Imperio Romano. Nos cuenta en su libro más famoso que participaba de los más horribles juegos sexuales, de como paso del paganismo más absoluto al maniqueísmo u otras sectas de la época... y como al final por las oraciones de su madre, Santa Mónica, la gracia de Dios y las Sagradas Escrituras... abandono esa vida, que el calificaba como vacua de sentido, y llegó con la ayuda de Cristo a ser santo y padre de la Iglesia. 

Santa Mónica y San Agustín

Santa Mónica es también un ejemplo. La constante oración por su hijo perdido en el pecado, el ejemplo de perseverancia y confianza en Dios que demostró, es el testimonio de como se puede rescatar un mundo perdido en las manos del nihilismo a fuerza de apostolado y gracia.

Para mi estos dos santos son el mayor ejemplo de como el pecado puede ser derrotado, de como la perseverancia, de como el agua pasa a través de la roca, de como Cristo, a través de nosotros puede limpiar a un mundo ensuciado por una modernidad atea y sin sentido.

miércoles, 24 de agosto de 2011

"¡Estudiad el catecismo! Es mi deseo más ardiente"


Uno de los elementos más significativos de la JMJ ha sido su definición como un evento religioso de gran altura y combustible para una juventud adoctrinada y dirigida por los ídolos de nuestro tiempo: el consumo, el dinero, la comodidad, el libertinaje... Y en este marco, una buena formación es determinante para que nosotros, los jóvenes, nos mantengamos fieles al mensaje de Jesucristo expresado en el Nuevo Testamento y por el Magisterio de la Iglesia.

¿Como recuperar esos valores tan importantes, esos valores cristianos en un ambiente donde el lenguaje de nosotros los jóvenes ha cambiado con respecto a las generaciones anteriores? Benedicto XVI, encomendando la elaboración de un catecismo joven al arzobispo vienés Schönborn, ha conseguido que esta andadura vaya tomando mayor madurez a lo largo de estos años. Youcat (Youth Catechismes una publicación que condensa la siguiente petición del Santo Padre: 

"¡Estudiad el Catecismo! Es mi deseo más ardiente. Este catecismo no os regala los oídos. No os lo pone fácil. Pues os exige una vida nueva. Os presenta el mensaje del Evangelio como la «perla de gran valor» (Mt 13,46), por la que hay que dejarlo todo. Por eso os pido: ¡estudiad el Catecismo con pasión y constancia! ¡Dedicadle tiempo! Estudiadlo en el silencio de vuestro cuarto, leedlo en pareja, si tenéis novio, formad grupos de trabajo y redes, intercambiad opiniones en Internet. ¡De cualquier forma, mantened conversaciones acerca de la fe!"
Prólogo del Youcat
Benedicto XVI

Mi valoración sobre este texto todavía no está lo suficiente madura, pero ya he observado algunas de las cuestiones más importantes y me parece una obra de lo más útil en lo que se refiere en reforzar el apostolado de nuestra generación así como en su constitución como una excelente herramienta para asentar ciertas verdades en materia de fe y de moral cristiana. De hecho, la estructuración de los temas tratados así como la de cada respuesta planteada, hace a este regalo del Santo Padre una exquisita fuente del conocimiento sobre lo que significa ser católicos.

La primera parte de este catecismo se centra en Dios mismo y en su relación directa con el hombre; la segunda parte en la liturgia y en los sacramentos; la tercera en la moral explicada a través de la naturaleza del hombre y fundamentalmente a través del Decálogo y la cuarta trata  sobre la oración. Sin duda la parte mejor elaborada es la que se refiere a la moral por su explicación detallada de cada mandamiento y su contextualización en la actual cultura sin Dios. Con respecto a cada pregunta, su respuesta en negrita elaborada con el Catecismo de la Iglesia Católica con un anexo como respuesta más detallada junto con algunas citas a la Sagrada Escritura u otros textos eclesiásticos así como con definiciones de términos posiblemente problemáticos para nosotros los jóvenes en los márgenes, ha hecho de este compendio no solo un enunciado breve de las verdades de nuestra fe y vida cristiana, sino una explicación clara, concisa y sobre todo útil, en un mundo donde la juventud rehuye del lenguaje complicado y los circunloquios alejados de respuestas directas que interpelen a sus almas directamente. 

martes, 23 de agosto de 2011

Crónica de una Jornada Mundial de la Juventud inolvidable.

 
"La necesidad de la jerarquía actual de popularizar la fe haciéndola un movimiento, más que reflexivo, de masas. Y como la tendencia de la masa en el siglo XX y XXI ha sido disolverse en sí misma y disolver sus valores, el dogma y su importancia, la moral y su importancia... la religión se han diluido en una especie de sentimiento colectivo sin sentido alguno más que sociológico."
Blog Hojas al Vuelo
 Entrada: Ecumenismo de Masas
Antonio Rivero Díaz 


En una de mis entradas de hace algunos meses, antes de mi sequía estival de inspiración, declaraba que el catolicismo estaba en crisis entre otras razones por su nueva intención de hacerse una fe de masas. No he cambiado mi opinión al respecto pero vivir la JMJ me ha ayudado ha matizar mi punto de vista. El poder hablar de Cristo sin tapujos, el ambiente de generosidad y el amor al Santo Padre que profesaron tantos jóvenes como yo en estos días, ha sido una experiencia inolvidable.

El Papa, en todos sus discursos, nos ha exhortado a no tener miedo a proclamar nuestra fe, a encontrar a Jesús en toda su dimensión histórica y religiosa, cuestionándonos quién es para nosotros y creyendo en Él junto a la sabiduría de la Santa Iglesia, advirtiéndonos que debemos alejarnos de todo individualismo y viviendo nuestro creer en el Hijo de Dios en la comunidad santa que Yavhé ha escogido como nuevo Pueblo Suyo. Pero ahora que terminan estas jornadas, es necesario que la fe y la gracia obtenida en esta fiesta religiosa tome nueva forma y encuentre en el Cristo cotidiano una nueva dimensión llena de una riqueza cristiana y una devoción perenne y lejana al sentimentalismo barato de una juventud histérica y poco asentada en las virtudes de la templanza, la fortaleza, la humildad y sencillez. 

Yo tengo confianza en que Benedicto XVI ha animado la fe de muchos jóvenes, reanimado el deseo de entrega a los demás... a la vez que también espero que los frutos de la JMJ tengan una fuerza perenne para con la Iglesia y que la fiesta de la fe preceda a un nuevo recogimiento de oración, porque sino los cristianos seremos como los militantes de las ideologías ateas, esclavos del entusiasmo y de la promesa de un mundo mejor sin un Dios vivo y presente cada día de nuestras vidasYo también tengo que aplicarme el cuento, así que me uno a esta esperanza deseándoos a todos los que hayan ido mucho ánimo y -como dice mi padre muy a menudo- pa'lante como los de Alicante.

Lo siento...

*I amar prestar aen (El Mundo ha cambiado)
Han mathon ne nen (Lo siento en el agua)
Han mathon ne chae (Lo siento en la tierra)
A han noston ned gwilith (Lo huelo en el aire)